Es esta obra un clásico de las letras hispánicas del cambio de siglo, pero su relectura confirma mi primera impresión de hace años: desesperante. Situada en el Méjico de 1975, ya el primer capítulo es tan atroz, que a punto estuve de abandonar. Básicamente consiste en la presentación de los protagonistas por el sistema de Fulanito se acuesta con Menganita, que se acuesta con Citanito, que se acuesta con Perenganito, que se acuesta con Menganito, que se acuesta con Citanita… así durante ciento treinta y pico páginas. Horroroso; pero muy deudor de las taras de los 70', que parecían concebir tales discursos simplistas, como máxima expresión contracultural e irreverente; qué le vamos a hacer. Sobre estos rieles corren los desvelos literarios de unos y otros protagonistas, el caos de las relaciones juveniles en ese Distrito Federal de los setenta, las fiestas, la pulsión nocturna de la capital; que puede quedar retratada (ignoro si de modo fidedigno), pero a cuya monocromática sembl...
Un espacio de análisis sobre literatura y ensayo