Es esta obra un clásico de las letras hispánicas del cambio de siglo, pero su relectura confirma mi primera impresión de hace años: desesperante. Situada en el Méjico de 1975, ya el primer capítulo es tan atroz, que a punto estuve de abandonar. Básicamente consiste en la presentación de los protagonistas por el sistema de Fulanito se acuesta con Menganita, que se acuesta con Citanito, que se acuesta con Perenganito, que se acuesta con Menganito, que se acuesta con Citanita… así durante ciento treinta y pico páginas. Horroroso; pero muy deudor de las taras de los 70', que parecían concebir tales discursos simplistas, como máxima expresión contracultural e irreverente; qué le vamos a hacer. Sobre estos rieles corren los desvelos literarios de unos y otros protagonistas, el caos de las relaciones juveniles en ese Distrito Federal de los setenta, las fiestas, la pulsión nocturna de la capital; que puede quedar retratada (ignoro si de modo fidedigno), pero a cuya monocromática sembl...
Resulta gratificante esta entrega del autor argentino, en línea con la senda trazada por Roca Barea en su obra Imperiofobia (2016), ya abordada en este blog. Una senda de esclarecimiento y reconciliación con nuestra historia. Y sin caer en las ensoñaciones que esgrime el autor a poco de iniciada la obra, señalando la Justicia y la Cristiandad como motores de nuestra epopeya americana, subvertidos después por el afán de riqueza y poder traído por los anglosajones (debería leer a Quevedo el bueno de Gullo), suscribo plenamente su pregunta retórica también tomada de las primeras páginas: “¿Qué pasaría si a un pueblo se le tergiversa o se le falsifica su pasado? ¿Qué le sucedería a un pueblo si sus niños y jóvenes estudian una historia, la de su propio pueblo, intencionalmente falsificada? La respuesta es simple: Ese pueblo perdería su ser , su ser nacional . Aquello que lo hace ser lo que es quedaría vacío de contenido, como un cuerpo sin alma. Eso es exactamente lo que le sucede a...