Esta colección de relatos, cuya primera edición en castellano
data de 1989, resulta gratificante. Escritos entre el año 49 y el 67 del pasado
siglo, la compilación consta de dos partes: La primera, Los amores difíciles; una colección de trece relatos. La segunda, La vida difícil, con tan solo dos,
aunque largos; llegando entre ambas secciones a las noventa páginas nada
difíciles; que todo deviene fácil leyendo a Calvino.
Pero quiere el autor que el nexo de esta obra sea la
dificultad a menudo pueril, a veces incluso grotesca, que enfrentan el hombre y
la mujer cuando -aun
sintiendo atracción mutua- tratan de conocerse, simpatizar, llegar a algo por
determinar. Las circunstancias que boceta el gran autor italiano van de lo
absurdo a lo descacharrante, pasando por lo brumoso y oscuro.
La primera parte atesora relatos sorprendentes unas veces,
más tibios o incluso anodinos otras, pero siempre enhebrados por una sutileza y
una ironía que provoca la sonrisa. Así, el del soldado en el tren -ya en
el inicio-
resulta insólito y delirante, como lo es el del bandido, o la bañista que
pierde el bikini en el agua. Directamente surrealistas resultan los relatos del
fotógrafo o el viajero. El del miope -para mí de los mejores-
combina surrealismo, absurdo y metáfora social. El del matrimonio, en cambio,
viene a derrochar un hiperrealismo exacerbado y triste, que sin embargo resulta
asombroso a la postre por su desenlace a contramano.
Algunos son brevísimos, sin perder por ello una lánguida
brillantez; viéndose todos ellos, largos o cortos, ganados del miedo, la
indecisión, las convenciones sociales, la ironía, un aire de inconcreta tristeza
que los envolviera como una neblina. Aunque todos son agradabilísimos de leer,
siempre con el depurado estilo de su autor, sobrio, sutil, elegante, y sin
embargo de un singular calado humano.
Las joyas de la obra -es una opinión- son
los dos últimos relatos largos que conforman la segunda parte. Magistrales
sería el calificativo que les cuadra; tanto por el estilo, como por los
personajes, el fondo, las circunstancias, todo.
El primero, La hormiga
argentina, es otro delirio surrealista de esos en los que el asombro
contiene la carcajada que nos ronda página tras página. Trata de una plaga de
hormigas en un pequeño pueblo rural; y se constituye en un análisis social y
psicológico desternillante.
El segundo, La nube de
smog, no le va en zaga; y en él, un hombre poco ambicioso acepta un trabajo
en una revista mejorable, mientras elude los asaltos de su enamorada, bella
mujer de abolengo. Surrealismo, metáfora social, crítica ecológica y sistémica,
locura y ensoñación… Un poco todo; pero como en los relatos que lo preceden,
sin aspavientos ni excesos verbales.
Todo discurre fácil e ingrávido, se diría que indefectible a
lo largo de las páginas de Los amores difíciles. Como un lento rodillo
inexorable, pero cómico.
Grande Calvino.
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